Contar o no contar
Escribo este artículo desde la punta de un pilón de dudas acumuladas acerca del trabajo que estoy haciendo en redes. "Trabajo". Tampoco la pavada.
Orígenes
Hace unos cuatro meses empecé a planificar una página de comunicación científica. La idea, como la formulé en su momento, era diseñar plegados ("origamis", "papirolas", "pajaritas", "cocotes") de animales argentinos que todavía no tuvieran el suyo; y combinar los tutoriales para hacer esos origamis con videos de divulgación sobre los bichos. Hará unos tres meses empecé a subir los videos, creyendo que iba a poder sostener un ritmo considerable. Y entonces se complicó.
Crear contenido
"Crear contenido" es una frase muy tranquila para una idea muy vertiginosa. Implica crear una narrativa entera sobre quién soy, qué hago; implica decidir qué filmar. Qué tema, qué contenido incluye ese tema, de dónde sacarlo, cuál es ese contenido exactamente y cuál es la mejor manera (o al menos una manera) de formularlo sin que suene aburrido o aulístico. Cómo se relaciona con la vida de la persona, desconocida, que está mirando; y cómo se relaciona con el personaje que creé para mí. Implica, ahora sí, encontrar un momento de tranquilidad para ponerme la ropa correcta, filmarlo, editarlo, hacer en la compu una imagen para la portada, pensar un texto para el epígrafe (se ve que la palabra es muy larga, porque ahora se pasó a llamar "copy"), pasar todo al celu, esperar a la hora señalada, subirlo, verlo cargar, compartirlo en una historia, agregar algo interactivo a la historia para que el algoritmo la muestre y, finalmente, responder comentarios.
Puf.
Una vez subido, sí. Asumiendo que el proceso funcionó, el video se muestra a decenas de miles de personas. A una de cada diez, le gusta. A una de cada 100, le gusta tanto que quiere ver más, y se suscribe; pero la realidad es que lo que implica, fácilmente, diez horas, pasa solo unos 20 segundos en manos del destinatario. Aunque los receptores sean muchos, el impacto en cada uno sigue apareciendo como algo poco trascendente. ¿Para qué quiero 20 segundos de baja atención? Pero al mismo tiempo... ¿Atención a qué? ¿estoy diciendo algo que tenga sentido escuchar? ¿por qué eso me importa?
Dudas
La pregunta es bastante simple. ¿Quiero seguir haciendo esto? ¿estoy dispuesto a invertir el tiempo necesario? Pero la respuesta es la misma de siempre: depende.
Depende de otra pregunta que también parece bastante simple: ¿para qué?
¿Cuál es el objetivo?
¿Quiero dedicarme a diseñar los modelos de origami para los animalitos nativos? Eso no necesita de una cuenta de instagram.
¿Quiero dedicarme a divulgar sobre los animales? Habría que ver si el origami es el mejor medio.
¿Quiero ser popular en instagram? Definitivamente me conviene más salir a hacer reviews de medialunas que tutoriales de origami.
Y se vuelve más complicado cuantos más factores agregemos. Por ejemplo, el mes que viene voy a empezar a producir un podcast. ¿Quiero difundirlo por instagram? ¿Cómo? ¿Cómo articularlo con el resto del contenido? ¿De dónde sacar tanto contenido? El podcast de por sí ya es contenido, si también tengo que hacer contenido acerca del podcast, ¿tengo que convertir todo en contenido? De vuelta, ¿para qué?
La solución es sencilla:
Buscá una plataforma de blog y agregá un nuevo formato a la ensalada.
That's definitely gonna help 😀